Quantcast
Parent Page/Current Page

De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica
del 22 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015

Openwork ivory plaque with striding sphinx

Dónde: sala Iris and B. Gerald Cantor Exhibition Hall (segundo piso)
Presentación a los medios de comunicación: lunes, 15 de septiembre, de 10:00 h a 12:00 h de la mañana

El Imperio Asirio —en su apogeo entre los siglos VIII a VII a. C.— era la potencia dominante del antiguo Oriente Próximo, y el imperio más grande del mundo hasta ese momento. Abarcaba una franja continua de 1600 kilómetros entre Asiria (actual norte de Irak) y el Mediterráneo. A medida que Asiria fue expandiéndose, las ciudades-estado fenicias del Levante —asentadas precariamente a lo largo de la frontera del territorio asirio— se vieron obligadas a ampliar y fortalecer sus redes de comercio marítimo hacia el oeste. Las conexiones mercantiles que establecieron por toda la costa norte de África y desde la costa sur europea hasta el estrecho de Gibraltar y más allá, hacia el Atlántico, se convirtieron en conductos para el tránsito de materias primas, objetos de lujo, imágenes e ideas entre Oriente Próximo y el Mediterráneo. 

Esta histórica exposición del Museo Metropolitano de Arte, De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica , que abre al público el próximo 22 de septiembre, traza a través de unas 260 obras de arte (préstamos de las colecciones más relevantes de Europa Occidental, el Cáucaso, Oriente Próximo, Norte de África y Estados Unidos) las profundas raíces de la interacción entre el antiguo Oriente Próximo y las tierras próximas a  las costas mediterráneas, así como su impacto en las tradiciones artísticas que se desarrollaron en la región. Lógicamente, pueden observarse —como, de hecho, se observarán— paralelos entre las piezas de esta muestra y las que integran la colección permanente del Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo del propio Museo Metropolitano.

Para la organización de este gran evento, el Museo ha contado con el imprescindible apoyo de las siguientes organizaciones y personalidades: Hagop Kevorkian Fund, Stavros Niarchos Foundation, y Dorothy y Lewis B. Cullman, así como con el respaldo adicional de Anonymous Foundation y Friends of Inanna. La exposición cuenta asimismo con fondos aportados por el Federal Council on the Arts and the Humanities (Consejo Federal para las Artes y las Humanidades). 

Entre las obras expuestas, provenientes de 41 museos de 14 países, se cuentan monumentales esculturas, relieves murales, marfiles tallados con auténtica maestría, orfebrería fina y joyas de lujo, todos ellos creados por antiguos artesanos de Oriente Próximo y la región mediterránea. 

Resumen de la exposición

La muestra está estructurada en torno a tres temas principales: la expansión terrestre de Asiria desde el norte de Mesopotamia hacia el oeste mediante conquistas militares en los albores del primer milenio a. C.; la expansión fenicia por vía marítima, a través del desarrollo de relaciones comerciales y fundación de colonias, y, por último, la adopción y adaptación de imágenes y técnicas de Oriente Próximo por parte de artesanos del Mediterráneo occidental. Una última galería mostrará obras que reflejan el "traspaso" de poder a Babilonia tras el saqueo de Nínive (la capital asiria) en el año 612 a. C. En ella se hace referencia a pasajes relevantes de la Biblia, poemas épicos de Homero y otros textos que hacen alusión a personajes históricos, lugares, costumbres y acontecimientos representados en esta exposición. 

La expansión de Asiria
A principios del primer milenio a. C., los reyes asirios comenzaron a avanzar hacia el oeste promoviendo campañas militares anuales. Con cada nueva conquista, las arcas asirías se abastecían de inmensas cantidades provenientes de botines y el cobro de tributos: tanto materias primas como objetos de lujo. Las ciudades que se sublevaban o se negaban a pagar el impuesto eran atacadas y saqueadas. Grandes segmentos de la población de los pueblos conquistados fueron expulsados de sus tierras de origen y reasentados en otras zonas por la fuerza. Esta agresiva política expansionista de Asiria se refleja en muchas obras del arte oficial de la época, creadas para celebrar y glorificar los éxitos de sus reyes. 

Una de las primeras obras monumentales que se exhiben —un raro ejemplo de escultura asiria circular que ha llegado hasta nuestros días— es una estatua del rey asirio Asurbanipal II (reinado: 883–859 a. C.). Asurbanipal consolidó el reino heredado de su padre, exigió tributos y sofocó brutalmente la rebelión. Su estatua se talló en piedra que probablemente se trajo de una campaña militar en el extranjero. Una inscripción cuneiforme en el torso registra las campañas del rey en el oeste, que llegaron hasta el "Gran Mar": el mar Mediterráneo. En el Pabellón de Escultura Asiria del Museo Metropolitano (Galería 401) se pueden contemplar relieves del palacio de Asurbanipal en Nimrud.

Asimismo, en un friso de su palacio en Nínive se encuentran múltiples escenas de los ejércitos del rey Asurbanipal (reinado: 668–631 a. C.) derrotando a los elamitas. Elam, al suroeste de Irán, era enemigo de Asiria desde hacía muchos años. También puede verse a Asurbanipal participando en un festín, reclinado sobre una especie de diván que parece haber sido cubierto de paneles de marfil ornamentales, similares a la gran cantidad de incrustaciones de marfil para mobiliario que llegaron a los almacenes del palacio fruto de botines o tributos, o bien fueron producidos por artesanos asirios; en las inmediaciones, se pueden admirar algunos ejemplos destacados. 

Pero las corrientes artísticas también se movieron en sentido contrario: de Asiria hacia el exterior. El contacto frecuente, por lo general hostil, entre Asiria y Urartu —el reino bíblico de Ararat, que corresponde a la actual Armenia, el este de Turquía y el noroeste de Irán— impulsó una considerable influencia de los asirios en el arte urartuano. La exposición cuenta con obras de Urartu que incorporan motivos asirios bien conocidos, tales como espíritus guardianes alados y árboles sagrados.                                                

En Oriente Próximo, era frecuente erigir estatuas de divinidades sobrenaturales que custodiaban las entradas de edificios monumentales. En Asiria, estas estatuas solían adoptar la forma de una criatura híbrida con elementos de un león alado o un toro y la cabeza de un hombre. Un ejemplo de este tipo de estatuas, formadas por diferentes criaturas, es El Hombre Pájaro-Escorpión, de la ciudad aramea de Guzana (actual Tell Halaf) al norte de Siria, que cumplía igualmente una función protectora. 

El Levante mediterráneo, que incluía los reinos de Judá e Israel, se ubicaba junto a la frontera suroeste del imperio asirio. Asimismo, había ciudades-estado filisteas ubicadas en la costa, y todos estos reinos intercambiaban ideas y objetos con las ciudades fenicias del norte. La exposición incluye una inscripción con la única verificación no bíblica de la existencia de la Casa de David. Los marfiles tallados de Samaria —la capital israelita y ciudad bíblica del rey Ajab y su esposa Jezabel— son de estilo fenicio y sirio, y reflejan la interacción con sus vecinos fenicios y arameos. 

Las deportaciones masivas que se realizaron durante el primer milenio a. C. —por los asirios y, más tarde, por los babilonios— afectaban a las poblaciones de muchos pequeños estados asentados dentro de los imperios: como era el caso de Judá e Israel. Unas inscripciones que describen cómo Senaquerib destruyó 46 ciudades de Judea, deportó a más de 200.000 personas, y exigió el pago del tributo a Ezequías, rey de Judá, reflejan de forma asombrosa la descripción bíblica de estos mismos hechos; descripción que remarca asimismo el "éxito" de Ezequías, quien consiguió que Senaquerib no saqueara Jerusalén.

Expansión fenicia
Los fenicios, cuyos navíos hizo famosos Homero en su Odisea, eran emprendedores, gentes de mar y maestros navegantes que recorrían el Mediterráneo en rápidos y robustos barcos mercantes, generalmente para buscar fuentes de minerales metálicos por el Mediterráneo occidental. Establecieron puestos comerciales y colonias en toda la zona, y también en Cartago, en la costa del norte de África. Las materias primas que adquirían los fenicios se transformaban en artículos de lujo muy demandados por todo el antiguo Oriente Próximo y la región del Mediterráneo. Los artesanos fenicios incorporaban en sus obras una hábil combinación de elementos de varias culturas: los más destacados, los motivos egipcios.

Los comerciantes fenicios disfrutaban asimismo del monopolio comercial de la muy codiciada Púrpura de Tiro, un tinte que se extrae de la concha del murex (de hecho, la palabra fenicio deriva de la antigua palabra griega πορφύρα, que significa "púrpura"). Además, este pueblo introdujo su alfabeto fonético —el precursor del alfabeto utilizado hoy día en todo el hemisferio occidental— por todo el Mediterráneo. 

Las ciudades principales de Fenicia —Tiro, Sidón, Biblos y Arados o Arwad— se asientan sobre una estrecha franja de tierra y en las islas del litoral a lo largo de la costa de los actuales Líbano y Siria. Gracias a su actividad comercial, estas urbes llegaron a ser muy ricas. Aunque hacia el este una cadena montañosa los separaba de los asirios, una inscripción de una banda de bronce de una antigua puerta de Balawat reproduce una escena que representa al pueblo de Tiro rindiendo homenaje al rey Salmanasar III (reinado: 858–824 a. C.) en unos barcos típicamente fenicios llamados "hippoi" por las cabezas de caballo que lucían en popa y proa. 

Chipre era rica en yacimientos de cobre, un recurso que había sido clave durante mucho tiempo para las potencias de Oriente Próximo; para los fenicios, esta isla constituía además el puerto de partida de las rutas al Lejano Oriente, que atravesaban el Mediterráneo. La colonia fenicia de Citio (actual Lárnaca) era especialmente interesante. La fuerte presencia fenicia en la zona se refleja en las magníficas joyas de oro que adornan la tumba de un personaje de la élite, y que datan de finales del siglo VIII a. C. También se encontró en Citio una estela que representa al rey Sargón II (reinado: 722–705 a. C.), clara prueba de los intereses que tenía los asirios en la isla. Aparentemente, Sargón consiguió cobrar tributos a los reyes chipriotas, pero su supuesta afirmación de que controlaba Chipre es vista con escepticismo por la mayoría de los historiadores. 

Adopción de tradiciones artísticas propias de Oriente Próximo 
En los yacimientos arqueológicos por todo el Mediterráneo se han encontrado objetos ornamentados con motivos populares en Oriente Próximo, tales como esfinges, aves con cabeza humana, grifos y la "Señora de los Animales", entre otros muchos. En algunos casos, los objetos se fabricaron en Oriente Próximo —o tal vez fueran realizados por artesanos orientales residentes en el oeste—, pero con frecuencia eran producidos localmente por artesanos que incorporaban imágenes de estilo oriental a su propio repertorio.                   

En los albores del primer milenio a. C., también comenzaron a aparecer representaciones de una diosa de Oriente Próximo —Astarté o "Ashtart" en fenicio— en varios lugares de la cuenca del mediterráneo, llevadas allí por los propios fenicios. Esta diosa tendría más adelante un impacto significativo en el oeste, donde distintos aspectos de su personalidad se incorporaron y adaptaron a la imagen de la diosa griega Afrodita. 
En una serie de importantes santuarios griegos antiguos —entre ellos Olimpia, Delfos y el santuario de Hera en Samos— se encontraron distintas ofrendas extranjeras. El número de bronces y marfiles extranjeros hallados en Samos —provenientes de varias partes de Oriente Próximo y Egipto— es poco habitual y arroja luz sobre la extraordinaria complejidad de la interacción que bullía en estos enclaves rituales.

Una famosa ofrenda a Delfos fue un trono otorgado por el rey Midas de Frigia, en Anatolia. Según Herodoto, esta fue la primera vez que una personalidad no griega realizaba una ofrenda al templo. Se ha sugerido, asimismo, que una fascinante estatuilla de marfil conocida como el "Domador de leones" de Delfos podría incluso provenir del propio trono. También de Delfos han llegado hasta nuestros días láminas de oro labradas con imaginería inspirada en animales de Oriente Próximo, que tal vez antaño adornaran los ropajes de estatuas divinas como Apolo, su hermana Artemisa, y su madre, Leto.

El increíblemente vasto alcance del comercio en este período queda demostrado, por ejemplo, en la exhibición de varias conchas estriadas de tridacna (comúnmente conocida como "almeja gigante") de gran tamaño, decoradas con grabados de formas humanas y vegetales. Probablemente utilizadas como envases para productos cosméticos, las conchas en sí mismas procedían del Mar Rojo, el Golfo Pérsico y el Océano Índico y sus tallas se realizaron probablemente en el Levante mediterráneo. Los ejemplos que se exponen en esta muestra fueron hallados en Babilonia, Asiria, Grecia y Etruria. 

En algunas tumbas de importantes personajes de la época en Grecia e Italia se descubrieron mercancías orientales y objetos de Oriente Próximo fabricados localmente con tendencias orientalizantes: entre ellos, monumentales calderos con cabezas de animales jalonando sus bordes. Un ejemplo excepcional, hallado en Salamina (Chipre), es una de las obras fundamentales de la muestra. Herodoto deja constancia de cómo los marineros comerciantes de Samos dedicaron un único caldero de estas características —en este caso, con cabezas de grifos— al santuario de Hera. Otro préstamo clave de la exposición son varias obras del Tesoro del Carambolo, que no suele mostrarse habitualmente. Descubierto cerca de Sevilla (España), el tesoro se compone de excepcionales joyas de oro finamente trabajado, que refleja tanto el estilo fenicio como las propias tradiciones metalúrgicas locales. El reciente descubrimiento de un enclave ritual en esta zona ha proporcionado a los estudiosos unos antecedentes de tipo social que contribuyen a una mejor comprensión de estos espectaculares objetos. 

El corazón de este sistema mediterráneo latía al ritmo de sus navíos. La exposición incluye descubrimientos procedentes de embarcaciones que naufragaron en las costas de España: así, por ejemplo, trabajos en metal, pesos, un altar fenicio y colmillos de elefante con inscripciones de los nombres de los dioses y diosas fenicios. 

Babilonia toma el poder
Después de tres siglos de dominio asirio, Babilonia se alió con los medos del oeste de Irán y provocaron la paulatina retirada y derrota final de los ejércitos asirios, hasta, en última instancia, llegar a atacar y destruir la ciudad de Nínive. Nabucodonosor II (reinado: 604-562 a. C.) reconstruyó Babilonia a gran escala, y se esforzó por hacerse un lugar privilegiado en la Historia. La muestra expone una serie de estelas que cuentan la historia de la transición del poder de Asiria a Babilonia.

La exposición presenta un modelo de la famosa Puerta de Ishtar y la Vía Procesional de Babilonia, junto con varios relieves auténticos de estos monumentos. Babilonia era un centro político, económico y cultural a nivel mundial; pero en términos estrictamente mesopotámicos, Babilonia era una ciudad santa y el culto tenía una especial importancia. La Babilonia de Nabucodonosor no solo fue la culminación de la época imperial de Mesopotamia, sino también la referencia para muchas tradiciones posteriores. Una sección de la exposición explora este legado a través de imágenes tales como la Torre de Babel o el festín de Baltasar, así como otros temas bíblicos famosos de este período: el Templo de Salomón y el saqueo de Jerusalén por Babilonia, entre otros. 

Catálogo y programas complementarios
La exposición viene acompañada por su correspondiente catálogo, abundantemente ilustrado y muy útil tanto para estudiantes y académicos como para el público en general. Editado por Joan Aruz (curadora principal), Yelena Raki (curadora asociada) y Sarah Graff (curadora asistente), todas ellas adscritas al Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo del Museo Metropolitano, el volumen incluye ensayos firmados por expertos en arte y cultura antiguos de Oriente Próximo y el Mediterráneo pertenecientes a los principales museos, universidades y otras instituciones de investigación de todo el mundo. Su publicación corre a cargo del propio Museo Metropolitano y su distribución, a cargo de Yale University Press. El catálogo se pondrá a la venta asimismo en las librerías del Museo (formato de tapa dura, con un precio de 65 dólares).

Este catalogo se ha hecho realidad gracias a las siguientes instituciones: The Andrew W. Mellon Foundation, The Hagop Kevorkian Fund y A. G. Leventis Foundation.

Asimismo, para complementar la exposición se ha organizado una serie de programas educativos. Así, por ejemplo, programas infantiles y familiares, charlas en galerías, conferencias, un programa denominado Sunday at the Met (Domingo en el Museo Metropolitano) y un taller para profesionales de educación secundaria. El programa académico incluirá un simposio de dos días con los principales especialistas internacionales en la materia, un "día especial dedicado a los académicos" y una serie de conferencias a cargo de especialistas.

El simposio cuenta con el inestimable apoyo del fondo The Charles K. Wilkinson Lecture Series.

Por otra parte, podrán realizarse visitas con audioguías como parte del programa "Audioguía del Museo", disponible mediante pago de 7 dólares (6 para socios del Museo y 5 para niños menores de 12 años).

La Audioguía ha contado para su realización con el apoyo de Bloomberg Philanthropies. 

La exposición se presentará asimismo en la web del Museo:www.metmuseum.org.
A través de una serie de frecuentes comentarios en nuestro blog, distintos especialistas abordarán temas como: monstruos, antiguos y modernos, incluido el demonio mesopotámico pazuzu y su papel en la imaginación popular (apareció en la película El Exorcista); influencias asirias y babilónicas sobre la arquitectura de la ciudad de Nueva York; el uso de sellos cilíndricos en la antigüedad; el color en el arte y la arquitectura del antiguo Oriente Próximo, y aquellos objetos de la colección permanente del Departamento de Oriente Próximo del Museo que están relacionados con la exposición

La exposición está organizada por Joan Aruz, curadora jefe del Departamento de Arte Antiguo de Oriente Próximo. El diseño de la nuestra ha corrido a cargo de Michael Batista, gerente de Diseño de Exposiciones; los gráficos llevan la firma de Sophia Geronimus, gerente de Diseño gráfico, y la iluminación se debe a Clint Ross Coller y Richard Lichte, gerentes de Diseño de iluminación, todos ellos adscritos al Departamento de Diseño del Museo. 

Assyria to Iberia at the Dawn of the Classical Age (De Asiria a Iberia en los albores de la Época Clásica), muestra que recorre los albores del primer milenio a. C., es la tercera de una serie de grandes exposiciones organizadas por el Museo Metropolitano, con sus catálogos correspondientes, y cada una de ellas centrada en el arte y las interconexiones regionales durante épocas concretas de la historia del antiguo Oriente Próximo. La primera muestra, Art of the First Cities: The Third Millennium B.C. from the Mediterranean to the Indus (El Arte de las primeras ciudades: el tercer milenio a. C., desde el Mediterráneo hasta el Indo), se ofreció al público en 2003, y la segunda, Beyond Babylon: Art, Trade, and Diplomacy in the Second Millennium B.C. (Más allá de Babilonia: arte, comercio y diplomacia en el segundo milenio a. C., entre 2008 y 2009. Todas ellas, junto con sus catálogos configuran un riguroso corpus de historia del arte y la interacción de distintas civilizaciones a lo largo de tres milenios de historia del antiguo Oriente Próximo.

# # # 

15 de septiembre de 2014

Press resources