Estela funeraria de un joven y una niña con capitel y remate en forma de esfinge
Grecia, Ática
Los monumentos funerarios de piedra hacen su primera aparición en el siglo VII a. C. y van creciendo progresivamente en tamaño y ostentación. Esta estela, quizás de procedencia ática, es el ejemplo más completo del periodo arcaico que ha llegado a nuestros días. En la base, una inscripción la dedica AL QUERIDO ME[GAKLES], A SU MUERTE, SU PADRE JUNTO CON SU QUERIDA MADRE [ME] ERIGIERON COMO MONUMENTO. En el fuste de la columna aparece un joven de pie junto a una niña, que tal vez sea su hermana. Una esfinge vela por ellos. El joven es un atleta, como lo indica el aryballos (frasco de aceite) que cuelga de su brazo. La manera de articular su musculatura refleja la tendencia hacia la representación realista del cuerpo humano. La evolución es evidente si se compara esta estatua con la del kouros (32.11.1), que data de unos cincuenta años atrás. Las figuras están esculpidas con delicadeza y precisión, y el efecto es realzado por la policromía, en gran parte conservada.
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